mayo 12, 2009

Instinto

Este es mi instinto animal-.
Adoro tu sangre lejos, donde puedo mirarla correr.. lejos.. de mi tacto.
Lejos donde tu aroma no me enloquezca de rabia alimentada de tu indiferencia.
Lejos donde solo imagino que sostengo tu ira, y tu miedo y tu desdén. Pero no me ves y no puedes hacer nada más que respirar mi aliento, lo único que te separa de mi.

Siempre miro desde una puerta, medio rota, medio ciega, en un vaivén.

Miro tus pasos, sonoros, dolorosos que van martajando mis vahos sorprendidos e inquietos;
Muy tiernos, demasiado inquietos. Son esos pequeños por los que la muerte engendra sus suspiros dr vida y donde cada noche agoniza mi oído; el lugar donde todavía me refugio escuchando tus suspiros venéreos, tu tacto cálido y ansioso de mí.

Este es mi instinto animal.. No importa cuánto me desgarres, cuanto descarnes mi flagelado pecho, no importa.

,,,No importa. Aún en esta devastación de piernas entumidas, risas gangrenadas de tu dolor maldito, aún, sobre mis lágrimas que cubren las grietas de mi forma entera. De este sinuoso cuerpo,. De esta frialdad…
Mi sangre misma hierve al entonar los cantos olvidados de tu piel aterciopelada, de las incontables noches que perseguí con mis uñas tu inmesurable cansancio, grito casi ausente a través de mis ojos, grito y muero, solo al contemplar la estalagmita que tu voz arrea sobre mi espalda desnuda,,, No quiero olvidar esos cantos, no quiero desasirme de la febrilidad de tus labios, aunque no pueda acercarme a ti,,, a mi me rodea esa malla endeble, en la que prefiero fingir tu muerte; Aunque vague por mis noches y mi soles rogando no encontrar tu materia para no consumirla, eres casi como la ambrosía de mis dolores paridos en los zurumbos de marfil de mi soledad; A mí me rodea esa malla, incandescente, que lastima, que duele..
Así que corro a través de ese cristal enmohecido, corro erguida de mi angustia… caigo y río, de pura perplejidad. Este es mi instinto animal, que me obliga a protegerte,. A seguir tus pasos de fuego, a escuchar tus voces perdidas que entorpecen ese silencio sepulcral de mis anhelos… y es mi único anhelo pertenecerte desde mi cuerpo arrogante, marcado por los hilos finos de esa malla de acero, que son tus besos.

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